Soledad estaba un poco desconcertada.
No recibió la educación, de pequeña vivió en un barrio marginal y no sabía ni escribir su nombre. En cuanto a lo de reconocer palabras, fue la abuela gitana vecina la que le enseñó.
Más tarde se enteró de que su abuela también era semianalfabeta y la mayoría de lo que enseñó era incorrecta.
Al hacerse un poco mayor, recogió los libros de texto que otros no querían leer.
Tal vez era realmente dotada, podía aprenderse los materiales con solo un vistazo. Gracia