Lucía se quedó congelada por un momento y luego estrechó la mano de Ana con gran sorpresa.
—Mamá, ¿me reconoces?
Ana la miró sin comprender, con una mirada un poco perdida.
—¡Mamá!—Lucía estaba muy emocionada. Apoyó la cabeza en la rodilla de su madre, —Por fin te acordaste de mí... Durante un tiempo solo reconociste a Emilio. ¡Lo que me puso tan triste!
Una pequeña sonrisa apareció en el pálido rostro de Ana mientras le acarició suavemente el largo cabello a Lucía con la mano delgada.
—Lucí...E