Huntley invitó al Sr. y la Sra. Juárez al Gran Palacio con su hijo, y de paso consiguió que el mejor fotógrafo de la zona austral les hiciera una foto de familia.
El pequeño Santiago no podía andar con paso firme y a veces necesitaba un andador, pero le gustaban mucho los jardines imperiales del Gran Palacio, agitaba sus manitas regordetas por el césped y balbuceaba alegremente mientras saludaba a las mariposas y los pájaros.
Polo lo levantó y se lo echó al hombro, y su hijo volvió a divertirse