Polo se tapó la cara y suspiró.
Qué tiempo maravilloso para estar sin un hijo... Lucía era tan suave como el agua, tan mansa como conejito, y le encantaba apoyarse en su pecho, diciendo que era el lugar más seguro del mundo...
¿Y ahora qué?
¡El hijo se apoderó de su cuerpo, de su corazón, de todo su mundo!
Así que Polo intentaba cambiar la situación.
Destetar a su hijo fue una de sus acciones.
A los seis meses de Santiago, a Lucía le estaba bajando la leche y no era de muy buena calidad, y en es