Jorge tosió fuertemente. Pues Juan se calló rápidamente y se concentró en conducir.
—Cariño,— dijo Lucía en voz baja, —además de negar que fuera yo quien lo hiciera, no dije nada más. Luego se pusieron impacientes y te mencionaron, diciendo que tenía que pensar en ti y confesar rápidamente.—
—Pues, ¿Qué diciste?
—Mantengo silencio.— dijo la mujer con una expresión cansada, pero con una determinación firme en sus ojos.
El corazón de Jorge tembló. Le frotó el cabello con su mano grande y la trató