¡Pero sorprendentemente era una voz de un hombre!
Lucía frunció el ceño, pensando sólo que la voz le resultaba familiar, pero Olivia gritó hacia la puerta como si la hubieran salvado: —¡Primo! ¡Huntley! ¿Eres tú?
—¡Ayuda, Huntley ayuda!
Lucía se quedó de piedra, ¿era Huntley el que estaba en la puerta?
En ese momento el pomo de la puerta giró más rápido, acompañado de un fuerte golpe en la puerta.
—¿Qué pasa ahí dentro? ¡Sal o llamo a los guardias para que abran la puerta!
Lucía resopló suavemen