Lucía Aunque tuviera ropa de repuesto, no podría deshacerse de ese olor a vino, y estaba destinada a perder el decoro delante de la Reina.
Hera estaba preocupada por Olivia, pero miró el lamentable aspecto de Lucía con un poco de diversión, y suavemente enganchó los labios para hacer una pequeña sonrisa de desprecio.
—Luci—se rio Olivia—, ¡o también podrías ir al baño y ocuparte de esto! De todas formas... Estás a punto de vivir en él hoy, ¡así que un viaje más no importará!
Lucía se quedó inmóv