—¿En qué estás pensando? — Lucía le parpadeó con ojos grandes—. ¡Estás tan feliz!
—Estoy pensando cómo sería ahora si siguiéramos viviendo en Santo Córdova.
Lucía estaba helada: —No creo que fuera mejor.
—¿Por qué?
—Lo sé, echas de menos la sencillez de la vida que llevabas en Santo Córdova—La mujer le miró con seriedad—. Pero uno no puede ser sencillo todo el tiempo, siempre tiene que enfrentarse a las dificultades de la vida, a los prejuicios entre las personas.
—De todas formas vamos a tener