Daniel se quedó de piedra, esperando que ella le hiciera algún tipo de petición, pero resultó que sólo quería una buena comida.
Volvieron a su mente las calles llenas de delincuentes, los sótanos sucios y estrechos, los gitanos cantando y bailando en las plazas para atraer a los turistas... Nunca había pensado que hubiera gente en el mundo que viviera así.
Vivía con todas sus fuerzas.
Daniel no estaba de buen humor y levantó suavemente los ojos para encontrarse con la mirada expectante de la jov