Polo salió de la habitación del hospital con un peso en el corazón, como si llevara una gran piedra consigo.
Aunque la muerte de Fabiola no tenía nada que ver con él, siempre sentía una sensación de culpabilidad, como si hubiera contribuido de alguna manera a su destino trágico.
Permaneció de pie en la entrada del hospital durante un tiempo, fumando un cigarrillo en un lugar apartado, cuando de repente vio a varios oficiales de policía entrar apresuradamente en la unidad de cuidados.
Dada la can