Lucía se quedó atónita de repente.
Al levantar la mirada, vio a Carla mirando fijamente la taza de café en sus manos, sus ojos enrojecidos, agitando las manos con desesperación.
"Hermana, ¡no bebas, no bebas!"
"Carla..."
"Hermana, ¡sal de aquí rápido!"
Lucía sintió un escalofrío en el corazón.
Antes de que pudiera sentir pena o conmoción, sintió una fuerza que la levantó de su asiento. Carla la tomó del brazo y la arrastró fuera de la cafetería mientras gritaba: "¡Hermana, date prisa y vete, dat