Lucía quedó con la mano suspendida en el aire, desconcertada por un momento antes de retraerla torpemente, sintiéndose incómoda.
Carla sabía que había perdido un poco el control de sí misma.
En ese momento, una serie de mensajes llegaron a su teléfono, todos de Andrés instándola a apresurarse y administrar la medicina a Lucía.
Las lágrimas amenazaban con emerger en los ojos de Carla, sus manos y pies estaban fríos como hielo, y su corazón dolía tanto que apenas podía sostener el teléfono.
"¿Está