Emilio sudaba mucho. Se veía nervioso y tenía los ojos enrojecidos.
Al ver a Lucía corriendo hacia él, no pudo contener las lágrimas y se apresuró a agarrarla.
—¡Hermana, algo ha pasado en casa!
—¿Qué ha sucedido?
—Tu hermana...— Respiró con dificultad y continuó, —¡Joana ha traído a mucha gente a casa para echarnos afuera!—
A Lucía le zumbaron los oídos y su mente se quedó en blanco.
—¡Ha traído un montón de trabajadores para recobrar esa casa y redecorarla para su uso! Hermana, esa es la casa