"No... no, abuelo..."
El rostro de Diego, que ya carecía de color, se volvió aún más pálido.
Miró a Lucía, en sus ojos cruzó una mirada maliciosa.
Lucía rió fríamente, "Hermano mayor, las palabras que acabas de decir fueron lo suficientemente claras, incluso abuelo las escuchó con sus propios oídos. Ahora, si niegas, ¿quieres insinuar que abuelo tiene problemas en los oídos y no puede entender tus palabras?"
"O tal vez..." Lucía alzó una ceja, devolviendo la mirada con la misma intensidad, "tal