"Esto... esto es..." Miguel tenía el rostro pálido y ya no podía pronunciar una sola frase completa.
Lo miró como si hubiera visto un fantasma cuando vio a Lucía y a Polo salir de la habitación. Su rostro se puso blanco como la cal, y parecía que iba a colapsar en cualquier momento.
Miró a Juan con miedo y preguntó temblando: "Abogado Yáñez, ¡qué... qué está pasando aquí!"
Juan sonrió, sacó una grabadora de su bolsillo y se la entregó a Polo, luego miró a Miguel y le dijo con voz de abogado: "¡A