Polo sintió que solo si Ánsar lo admitiera personalmente a Lucía, o si Ana se lo dijera directamente, lo sabría.
Si Lucía lo descubría por otra fuente, sería algo diferente.
Domingo carraspeó ligeramente y frunció el ceño. En ese momento, un sirviente sirvió trucha albaricoque a cada uno de ellos, colocándola suavemente frente a ellos.
"Lucía," dijo Domingo de inmediato, cambiando de tema, "¡prueba esto!"
Lucía volvió a la realidad y asintió con una sonrisa.
Recordó cuando Polo la llevó a una po