Polo tenía una sospecha, pero sin evidencia concreta, no se atrevió a decírselo fácilmente.
"Tranquila, estoy aquí contigo." la consoló suavemente mientras abrazaba a Lucía y se alejaban de ese lugar.
Al atardecer, de vuelta en Nyisrenda, Lucía no se encontraba muy bien, tenía el eco constante del desgarrador grito de Joana en sus oídos.
"Amor, no te preocupes." Polo le sirvió un tazón de sopa que Josefina había preparado de antemano, "En realidad, creo que esto es algo bueno."
"¿Qué?"
"El estad