Cuando Polo Juárez regresó a Nyisrenda, Lucía García estaba aprendiendo cocina en la cocina con Josefina.
Josefina bajó el fuego y la sopa en la olla burbujeaba, llenando la casa con su aroma cálido, creando una atmósfera acogedora y hogareña.
—El último paso es añadir esto... ¡y listo! —Josefina enseñaba a Lucía de forma práctica y esta lo seguía con atención.
—¿Así está bien?
—¡Sí!
—Hmm... —Lucía inhaló profundamente. —Al añadir esto, parece que el sabor se vuelve aún más delicioso.
—Esta sopa