La biblioteca del estudio de Domingo Juárez era enorme, parecía una biblioteca en sí misma. Las estanterías alcanzaban casi el techo, llenas de obras de expertos en diversas disciplinas.
Aun así, cada paso resonaba en el lugar.
Lucía estaba sentada en el sofá, nerviosa, aferrando su falda. Polo entrelazó sus dedos suavemente con los de ella, dándole una sonrisa reconfortante.
Domingo, vestido con un traje clásico, estaba sentado detrás de la mesa. Aunque era mayor, aún se veía vigoroso y enérgic