Lucía se paró generosamente en el centro del salón de banquetes, luciendo un elegante y noble vestido largo de gasa color amarillo ganso, como una hada que ha caído a la tierra.
Todos los presentes tenían sus ojos fijos en ella.
Después de un momento de sorpresa, el presentador del banquete se calmó y tomó una tarjeta de sugerencias de su asistente.
Tosió un par de veces y comenzó a presentar a Lucía con una sonrisa en su rostro.
"Creo que todos ya lo han adivinado", dijo el presentador con una