Lucía cayó en el agua helada.
Se sintió rodeada por la oscuridad, sin importar cuánto luchara, no podía liberarse de este frío y salado abrazo.
Quería pedir ayuda, pero su boca y nariz estaban tapadas por el agua del mar, sintiendo una sensación de desesperación y asfixia trepar por su pecho...
En la oscuridad, alguien agarró su mano.
Pensó que era Polo, así que lo agarró con fuerza. Sin embargo, esta persona no tenía manos tan sólidas como Polo, pero eran igualmente fuertes... La mente de Lucía