—¡Realmente no es fácil ser la esposa del señor Juárez!—Lucía lo miró juguetonamente y se rio suavemente entre.
Había un dicho que sería frío en un lugar alto. Él ocupaba una posición alta, lo que reunió la gloria de la familia y todos los ojos del odio.
La gente de la familia Juárez no se atrevió a dañarlo, por lo que, naturalmente, apuntarían a las personas que lo rodeaban.
—No puedo ponerme en peligro,—lo miró a los ojos, —Y no puedo dejar que me distraigas.
—Solo cuando me vuelva más fuerte