Polo se paseaba lentamente por el interior bajo la atenta mirada de varias estrellas.
Estaban originalmente aquí solo para un breve descanso, pero no esperaban ver a Daniel jugando a las cartas con una mujer.
Varias personas cuchicheaban en la puerta hasta que apareció Polo y sintieron como si el lugar estuviera envuelto en una intensa presión baja que sofocaba la respiración.
Polo parecía fría y sin sonrisa.
—Lucí, has jugado la carta equivocada —Su voz se entrecortó mientras se acercó a Lucía