Se inclinó y recogió la prenda del suelo.
La suave textura de algodón y el ligero aroma que desprendía provocaron en él una sensación extraña.
Era la ropa interior de Lucía, un modelo básico y muy sencillo.
Jorge curvó sus labios en una sonrisa.
Lamió sus labios, sintiendo la sequedad en su garganta. Volvió en sí y justo cuando iba a meter la ropa en la lavadora, se escuchó un golpe en la puerta seguido de la voz de una mujer afuera.
¿Jorge, estás en casa? Ay, bebí demasiada agua esta tarde y es