El corazón de Samuel latía en su garganta.
Incluso a través del teléfono, podía sentir la ferocidad que emanaba de aquel jefe.
¿Había arruinado algo bueno?
Samuel miró su reloj y se dio un fuerte golpe en la cabeza. ¡Maldición! ¡Si lo interrumpían mientras se divertía, deseaba desmembrar a esa persona en mil pedazos!
"Hermano ..." explicó sonriendo tratando de congraciarse. "Si no fuera urgente, no te llamaría a esta hora. Pensé que no estarías durmiendo tan temprano..."
"¡Habla rápido!"
Jorge g