Lucía estaba atónita, mientras Carla le dio un gran abrazo.
—¡Lucía, mucho tiempo sin verte! ¿No me extrañaste?
Lucía sonrió y se pellizcó la pequeña nariz.
—¡Por supuesto que sí! Sin que te chirríes al oído, ¡siempre siento que la vida es menos divertida!
Los ojos de Carla se doblaron como dos puentes y sonrió muy feliz.
Los ojos de Lucía no pudieron evitar sentirse atraídos por la dama de mediana edad detrás de ella...
Aunque ella mantenía bien, pero rizó el cabello corto en pequeñas ondas, ad