El rostro de Polo cambió y lo afrontó con suavidad:
—Todo está en el pasado... ¿Qué otra cosa hacen los presos juntos sino pelear?
—¿Le has herido?
—Sí, más o menos.
Lucía asintió con la cabeza.
Los que habían pasado tiempo en la cárcel tenían tendencia a la violencia y, en mayor o menor medida, algunos problemas psicológicos. Como Teo, que estaba decidido a ser el jefe, sin duda se enfadó cuando Jorge le dio una paliza.
Pero Jorge no tenía ninguno de estos problemas, y aparte de su rostro serio