Despertó a las seis y cinco de la mañana como habitualmente hacía. Podía escuchar ruidos de la calle, lo que le sorprendía debido al lugar donde antes vivió, allí era la única que se movía a esas horas; en Barquisimeto
—al parecer no.
Aprovechó que la mayoría de los residentes del hostal debían estar durmiendo para usar el baño sola, así darse una ducha que necesitaba con urgencia. Tomó su neceser, uniforme nuevo y se cubrió con su bata andrajosa.
Salió corriendo en la dirección que le mostr