¿Bienvenida a casa?… ¿Casa? ¡Esa era una mansión! No tenía por dónde empezar, si mirar a la izquierda o a la derecha, arriba o abajo. Conturbada, muda ante la belleza del lugar y las palabras de Sebastian.
En poco más de un mes ese sería su hogar, refugiada de todo el mundo entre esas paredes y jardines. Protegida de quien quisiera amenazarla o acosarla.
¿Tendría permitido salir de ahí? Si recordaba algo del contrato, decía que debía ser la encargada del funcionamiento de la fundación Pies