—¿Estás segura de lo que haces, Sofia?
—La chica le miró sorprendida.
—No sé a lo que se refiere, señor Dumott
—el hombre negó soltando un bufido.
—Javier; sabes que nada de formalismos, aunque sea testigo de la locura en que te estás metiendo. Se miraron fijamente, esperando la reacción del otro, cualquier cosa que pudiese dar cabida a una discusión o hacer entrar en razón al otro.
La secretaria perdió la batalla bajando la mirada y apoyándose en el escritorio.
—No sé qué estoy haciendo,