Los campos, la tierra verde, las montañas empinadas, todo eso quedó atrás, como un bonito sueño que de ahora en adelante recordaría con cariño en sus noches de tristeza y soledad.
No le dieron tiempo para despedirse.
No le permitieron abrazar a su nana ni siquiera una vez más.
Sus amigos José y Laura —porque así los consideraba, luego de haberla ayudado durante tanto tiempo— quedaron atrás, tan lejos como todo lo que había construido durante los últimos meses.
En un abrir y cerrar de ojos, ya e