Vestirse para la guerra requiere más estrategia que vestirse para una fiesta. Y esta noche, yo no iba a una cena… sino a una ejecución social.
La invitación había llegado dos días antes: “Cena benéfica privada del Grupo Delmonte”. Solo para CEOs, esposas, herederos, peces gordos y tiburones bien vestidos. Dante no iría. Viaje de negocios.
Pero yo sí.
—“Será bueno que empiecen a verte como parte del juego” —me dijo antes de irse—. “Ya no puedes ser la sombra.”
Así que me vestí como una reina sin