Marcos se despidió de Antonella sin antes decirle
- ¡Cuídate, confío en ti! -
- ¡No te preocupes, le haré honor a tu apellido y a mi nombre! - y se dieron un beso apasionado y largo.
Santino se fue a traer un trago para él y Delfina, luego se acercaron a una ventana a disfrutar de la noche, lejos del tumulto.
- ¡Estuviste increíble en ese discurso! -
- ¿Te pareció? -
- ¡Fue lo más hermoso que escuché en mi vida! -
Ella río suavemente, Santino la atrajo hacía sí y la beso con pasión desmedida,