Aunque entre todas las caras en el público, no estaba él, la convicción en el corazón de Valentina se fortaleció: tenía que ser su esposo.
Mientras todos se recuperaban del impacto del diseño, un aplauso comenzó a resonar, seguido por un estruendo de ovaciones en todo el auditorio.
El resultado parecía evidente.
Aitana, sorprendida por el giro de los acontecimientos, no esperaba que Valentina hubiera logrado elaborar otro diseño en tan poco tiempo. Al observar el diseño, de repente se percató de