Valentina llevó a la chica fuera de la habitación. Mientras caminaban por el pasillo, se escuchaban ruidos provenientes de otras habitaciones. Ambas se miraron, entendiendo perfectamente lo que estaba ocurriendo sin necesidad de palabras.
—¿Deberíamos rescatarlas? —preguntó la chica, dudando.
Al recordar todo lo que había pasado esa noche, comprendió que la fiesta de Guillermo no era más que un cruel juego. Las chicas probablemente pensaban que estaban bebiendo con Guillermo, sin saber quiénes e