Cuando volviera, le daría a Cira la buena noticia.
Saliendo del salón, Valentina siguió al empleado por varios pasillos hasta llegar a un ascensor. Sin embargo, el empleado se quedó afuera.
—¿No vas a subir? —preguntó Valentina, intrigada.
—El jefe dijo que debe subir sola —respondió respetuosamente.
El hecho de que mencionara a su jefe confirmó a Valentina que se trataba de Santiago. La idea de enfrentarse a él a solas la inquietaba, pero intentó no pensar demasiado en lo que podría pasar.
Cuan