Valentina rodó los ojos en secreto. Apoyada en el pecho de Santiago y viendo la actitud de Aitana, Valentina, que inicialmente había considerado mantener las distancias en público, cambió de opinión.
Aitana, con los labios apretados, ofrecía explicaciones sin intención alguna de aclarar. Esperaba, ya fuera que Valentina se pusiera celosa y enfureciera, o simplemente se alejara. Si Valentina llegara a golpearla en un arranque de ira, sería aún mejor; podría usarlo como excusa para posar de víctim