—Abuela Lucinda...
Aitana miraba débilmente a doña Lucinda. Al notar el desdén en los ojos de doña Lucinda, Aitana comenzó a arrepentirse de su actuación. Esa mañana, doña Lucinda y Noah habían venido a visitarla temprano.
Tras enterarse de su aborto, doña Lucinda se mostró aún más fría. Recordando el desprecio anterior, Aitana no podía dejar de sentirse resentida. Aunque no deseaba casarse con Noah, estaba decidida a demostrarle a doña Lucinda su valía.
Así que hizo que su padre llamara a Valen