Ella jamás había creído que después de la muerte las almas de los muertos irían al infierno, pero justo en ese momento. Prefería que fuera de esa manera que seguir en el infierno que se había convertido su vida, si bien en su momento supuso que esconderse en un lugar como ese era buena idea, la verdad es que no era así.
No desde que ese hombre apareció en su vida, su cuerpo, antes impoluto, ahora se encontraba lleno de cardenales que no podían curarse y no se curarían, porque la mayoría de los