Al mirarse tan alterada, Don Cheto y Pablo, sacaron a la fuerza a Tamara de la cocina, mientras que Paola seguía disfrutando del momento al ver a Blanca llorar (sin saber con claridad, que era lo que ocurría).
— Te lo dije sucia campesinita, que no te le metieras a mi hermano por los ojos, y ahora por no hacerme caso, la estás pasando muy mal jajaja, que risa me das.
— Lárgate de aquí, si no quieres que limpie el piso con tu pelo, estúpida pretenciosa. ¡Ja! como dicen por ahí, la clase no se co