89. La Firma
Stefanos
Ella seguía allí, de pie frente a mí con los ojos llorosos, como si cada palabra dicha hubiera dejado una nueva cicatriz… pero también, como si algo dentro de ella finalmente hubiera despertado.
Y yo iba a alimentar ese algo hasta quemar el mundo.
"Ven aquí", murmuré, la voz grave, ya tirando de su cintura.
Ella no se resistió.
La senté con firmeza en el borde de mi mesa, sus muslos presionando los bordes de madera mientras me posicionaba entre ellos, como una advertencia silenciosa: D