416. Nuestra primera vez
Juliana
Su beso me sacó del mundo.
Era como si todo alrededor hubiera desaparecido: el cielo, los árboles, el suelo bajo nuestras espaldas. Solo quedaba aquel calor entre nosotros. Su boca sobre la mía, su cuerpo sobre el mío, su alma pegada a la mía. Era más que deseo… era destino.
Y fue allí, entre besos y promesas susurradas, que me llevó al primer orgasmo de la noche.
No uno cualquiera, sino uno que me atravesó como una ola cálida, deliciosa y arrolladora. Mi visión se nubló, mi cuerpo se e