415. Finalmente sí
Juliana
El mundo entero se quedó en silencio.
Mi corazón latía tan fuerte que podría jurar que Pierre también lo oía. Me miraba como si no existiera nada más: solo yo, él y aquella promesa cruda y hermosa entre nuestros cuerpos. La selva a nuestro alrededor parecía contener el aliento con nosotros.
"Juliana...", repitió, más bajo, con la voz ronca, como un susurro de oración. "¿Aceptas unirte a mí?"
Y en ese instante, incluso con todo el miedo, con todas las dudas que aún existían, lo supe.
Sup