417. Mi hogar
Pierre
Su cuerpo aún temblaba en mis brazos, y el mío… el mío parecía en llamas.
Pero era más que el calor de la piel, más que el placer que todavía reverberaba en mí. Era el vínculo. Algo sagrado, antiguo, que fluía bajo la piel y se clavaba en el corazón como hierro al rojo vivo.
Lo sentía.
Cada latido de su corazón mezclado con el mío. El olor de nuestra unión en el aire. Y mi lobo… mi lobo gruñía como nunca. Más fuerte. Más despierto. Más completo.
Ella era mía.
Y esto no era solo un instin