301. El medallón
Jason
Corrí por las sombras del bosque hasta verla desaparecer por la ventana, el cuerpo ligero, silencioso como una felina.
Solo cuando cerró la ventana con ese gesto cuidadoso, que me hizo sonreír incluso en forma de lobo, me permití retroceder.
Permanecí unos minutos allí, inmóvil, los ojos fijos en aquella casa.
Como si pudiera protegerla incluso a la distancia.
Como si pudiera retrasar lo inevitable: estar lejos de ella.
Pero yo necesitaba irme. Volver a la cabaña antes de perder por compl