292. Maldición
Kiara
Todavía estábamos sentadas en la cama, las risas empezaban a reemplazar las lágrimas, cuando me dio el impulso.
"Ju... quédate a dormir hoy. Le echamos la culpa a mí si tu madre se queja."
Ella hizo una mueca, mordiéndose el labio.
"No puedo. Me escapé. Mi madre ni siquiera sabe que estoy aquí."
Puse los ojos en blanco, sonriendo.
"Como siempre."
Nos reímos a carcajadas. Siempre era así con ella.
"Y creo que es mejor que me vaya antes de que sospeche que mi castigo es pasar tiempo con mi