287. Mi castigo
Kiara
Su boca regresó a la mía como una promesa tácita.
Jason me besaba con un ardor que me hacía olvidar quién era, dónde estaba y que el mundo exterior aún existía.
Su boca descendió de nuevo a mis pechos, hambrienta, reverente. Cuando sentí su lengua deslizarse sobre mi piel sensible, un fuerte gemido escapó de mi garganta antes de que pudiera contenerlo.
Mi loba estaba en un estado que ni yo reconocía... jadeando, aullando, debatiéndose dentro de mí. Todo mi cuerpo era solo fuego y necesida