280. Entrenamiento
Kiara
Juliana y yo giramos la cabeza lentamente, como quien intenta disimular, pero ya sabiendo quién estaba plantado allí como un poste: Pierre.
Nos miraba con el ceño fruncido, los brazos cruzados y esa mirada de quien escuchó más de lo que debía.
Juliana se levantó primero, llena de actitud. Yo fui detrás, tratando de parecer normal, lo cual, sinceramente, ya era imposible ese día.
"¿Estabas escuchando nuestra conversación, entrometido?", le lanzó Juliana, con las manos en la cintura.
"Yo so