193. No fue por falta de sentimiento
Jenna
Corrí.
Corrí con el pecho en llamas, los ojos empañados, el sabor amargo de un final que no quería vivir.
No sé cómo llegué al cuarto. No recuerdo si cerré la puerta, si alguien me vio. Solo sé que cuando me di cuenta, estaba tirada contra la pared, con las rodillas demasiado débiles para sostenerme.
La bofetada todavía me ardía en la mano.
Pero eso no era lo que dolía.
Era lo que vino antes. Lo que vino después. Era todo.
Me deslicé hasta el suelo, intentando contener el llanto, intentan