192. Destruida
Jenna
Lo abracé con fuerza. Su pecho contra el mío. El olor. El calor. El alivio de escuchar finalmente lo que mi corazón tanto anhelaba.
Esas palabras...
"¿Quieres casarte conmigo?"
Por un segundo, todo se detuvo.
Yo era esa niña invisible que finalmente fue elegida. Esa que, por una fracción de tiempo, se sintió completa.
"Sí", susurré, con lágrimas en los ojos. "Mil veces, sí."
Y él me abrazó de vuelta. Firme. Cálido. Mío.
Pero entonces... él habló.
"En cuanto nos unamos, tendrás todo lo que